
En la línea de templado, el horno es el lugar donde el vidrio decide si sobrevive o no. Si hay zonas frías, una distribución irregular del calor o distorsiones visuales en la superficie del vidrio, se notará de inmediato: distorsiones ópticas, estrés en los bordes y roturas cuando el vidrio llega al sistema de enfriamiento. Hemos diseñado los elementos calefactores del horno para que el vidrio se mueva dentro de un campo térmico uniforme, de modo que el perfil del horno permanezca constante y la calidad del producto sea consistente, ciclo tras ciclo.
Lo que es importante desde el punto de vista técnico Utilizamos elementos calefactores de cuarzo de onda corta, que ofrecen una respuesta rápida y un control preciso de la potencia. Las especificaciones típicas son: 230–460 V, 2–8 kW por módulo, con un tamaño adecuado para la anchura del horno. El tubo de cuarzo tiene baja masa y puede alcanzar altas temperaturas, por lo que el sistema de control puede corregir los cambios en tiempo récord cuando cambia la carga de vidrio o la velocidad de producción. La emisividad permanece estable a lo largo de los ciclos térmicos repetidos, y la geometría del calentador está diseñada para distribuir la energía de manera uniforme, evitando así zonas calientes y frías. Las conexiones son de calidad industrial, capaces de soportar los shocks térmicos propios de la producción de vidrio.
Por qué funciona en el proceso de templado En el proceso de templado, el vidrio debe estar a la temperatura adecuada antes de llegar al sistema de enfriamiento. Estos elementos calefactores permiten aumentar rápidamente la temperatura y mantenerla con precisión, lo que permite utilizar recetas más precisas sin necesidad de ajustar constantemente la temperatura. Como resultado, se reducen los rechazos debido a estrés térmico, la planicidad del vidrio es mejor y los patrones de ruptura son los esperados. El consumo de energía disminuye, ya que los elementos se calientan según sea necesario y mantienen la temperatura estable, sin excederla. El tiempo de ciclo también se mantiene constante, ya que el horno sigue el ritmo del proceso de producción.
Qué hay que tener en cuenta Estos elementos están diseñados para reemplazar a los elementos calefactores tradicionales, pero su alineación y espacio libre son cruciales. El tubo de cuarzo es resistente, pero frágil; por lo tanto, debe instalarse sin aplicar demasiada fuerza y protegerse de impactos mecánicos. Se espera que la eficiencia disminuya con el paso del tiempo debido a la exposición prolongada a altas temperaturas; por lo tanto, es necesario planificar los intervalos de reemplazo según el ciclo de trabajo y la temperatura deseada. La estrategia de control debe adaptarse a la forma en que realmente responden los elementos, de lo contrario, se perderá tiempo tratando de lograr estabilidad en lugar de lograrla realmente.