
Dejen de dejar que su patio quede vacío durante todo el invierno. Es un desperdicio de espacio. Tienen un área al aire libre estupenda, pero en cuanto baja la temperatura, las mesas simplemente se quedan allí, sin ser utilizadas. Como si fuera una ciudad fantasma.
La mayoría de las personas intentan solucionar este problema con calentadores convencionales que calientan el aire. Pero el problema es que el viento hace que el calor se disipe rápidamente. Esa es la razón por la cual utilizamos tecnología de ondas cortas infrarrojas.
Aquí está el secreto: esta tecnología no se preocupa por el aire. No intenta luchar contra el viento. En lugar de eso, envía calor directamente a los invitados y a sus sillas. Es como estar sentado bajo el sol en una mañana fresca de octubre.
El factor “instantáneo” Cuando un invitado se sienta, no quiere pasar veinte minutos temblando mientras espera a que el ambiente se vuelva cálido. Quiere sentirse cómodo ahora mismo. Las ondas cortas infrarrojas actúan en cuanto la persona se sienta. Penetran a través de la ropa y la piel, permitiendo que la persona se sienta cómoda de inmediato. Cuando las personas se sienten cómodas, se relajan. Y cuando se relajan, piden otra botella de vino.
Detalles técnicos (manténgalo simple) Por lo general, estos dispositivos se instalan en el techo o en las paredes, para cubrir la mayor superficie posible. Pero no se pueden conectar a cualquier toma eléctrica. Estos dispositivos generan mucho calor. Si utilizan varios calentadores de 2kW o 3kW, es necesario verificar primero su panel eléctrico. Si no se equilibra la carga entre las fases, se podrá producir un cortocircuito en medio del auge de clientes los viernes por la noche. No es nada bueno.
Un consejo sobre la altura: debe ajustarse adecuadamente. Si está demasiado bajo, los invitados sentirán como si tuvieran la cabeza dentro de un horno. Si está demasiado alto, el calor desaparecerá antes de llegar a las mesas.
Ganar más dinero Es matemática sencilla. Si pueden convertir una temporada de seis meses en una temporada de doce meses, habrán obtenido una gran cantidad de ingresos adicionales. La comodidad hace que las personas se queden en sus lugares. No se apresuran a terminar su comida para volver adentro, al calor. Se quedan más tiempo y gastan más dinero.
Recuerden que este calor es direccional. Es como una linterna: si salen del alcance del haz de luz, vuelven a estar en frío. Hay que planificar bien las zonas de calor. A nadie le gusta ese asiento “congelante” al final de la mesa.